Pronunciamiento de la Comisión de Peritxs de la AJB
¡ALERTA! NUEVA OLA DE BACKLASH CONTRA LA PROTECCIÓN DE MUJERES, NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES
Considerando el aumento de las denuncias contra lxs peritxs que nos desempeñamos realizando evaluaciones o pericias en violencias de género y de violencias sexuales contra las infancias, desde la Comisión de Peritxs de la AJB manifestamos nuestra preocupación y nos dirigimos a las autoridades de los Colegios Profesionales y del Poder Judicial.
A modo introductorio, es pertinente definir brevemente el contexto en que se llevan a cabo dichas evaluaciones resaltando las particularidades subjetivas predominantes en lxs evaluadxs: por un lado, mujeres que han padecido, muchas veces durante años, violencia de parte de sus parejas teniendo como consecuencia un empobrecimiento yoico, desconfianza en sus posibilidades de salir de ese padecimiento, limitaciones económicas, falta o disminución de sus redes familiares y sociocomunitarias de apoyo y sobre todo el terror que reduce sus propios recursos y herramientas; y por otro, niños, niñas y adolescentes (NNyA) maltratados y violentados sexualmente generalmente por alguien cercano a sus afectos, que llegan desconfiadxs, silenciadxs o infl+uenciadxs para decir, a dominancia de lxs adultxs, con traumatismo psíquico y sufrimiento subjetivo intenso y posibles presiones explícitas o implícitas del contexto de pertenencia, un contexto que a veces es contenedor y afectivo y a veces no logra serlo…
De tal modo llegan mujeres y NNyA que dan cuenta de lo que ocurre en sus familias a través de relatos, juegos y/o dibujos y de una manera propia y ajustada a la capacidad simbólica, emocional y con los recursos subjetivos que presentan en ese momento específico. Así es, que surgen múltiples manifestaciones (discursivas, posturales, conductuales, gráficas, lúdicas y elementos inmetabolizados de lo real), que expresan vivencias traumáticas a lo largo de su historia. Para que ocurra tal posibilidad de expresión, debe crearse un clima de confianza, un espacio hospitalario y seguro que aloje esa expresión y las consecuencias de la misma. Es en ese punto, que la labor del profesional que evalúa o perita dentro del poder judicial, se vuelve específica y fundamental.
Sabemos la responsabilidad que nos cabe, al ser quienes cercamos las consecuencias psicosociales en las víctimas del padecimiento que expresan, ya sea en la labor pericial propiamente dicha, así como en el acompañamiento y en la asistencia a los juicios orales; y sabemos que el saber hacer técnico es inescindible de la facilitación de la palabra y todo modo de expresión, de la contención y de la preservación de la privacidad y el cuidado.
En los contextos de tales problemáticas, la intervención del poder judicial da la posibilidad de poner freno a la violencia que las víctimas vienen padeciendo con vivencias de una encerrona trágica. La celeridad de dicha intervención resulta imprescindible, en primer lugar, para establecer una terceridad que proteja a las víctimas, sancione las vejaciones y luego, se pueda comenzar a reparar el daño que el maltrato ocasionó y abrir la potencialidad de una mejor calidad de vida. Para que estas medidas de protección a las que hacemos referencia se dispongan, muchas veces es necesario considerar los informes periciales.
Por otro lado, resulta imprescindible explicitar el contexto social donde estamos situados, pensar nuestra función pericial a la luz del fenómeno del backlash.
En este momento, asistimos a una nueva ola de backlash judicial más feroz y organizada que en años anteriores. Este contramovimiento se despliega como reacción regresiva frente a los avances normativos y sociales en la protección de derechos de género y de las infancias. Hoy, encuentra un espacio para su recrudecimiento en un contexto sociopolítico nacional que niega la existencia de la violencia de género, que ataca a las poblaciones más vulneradas y quita la presencia del Estado como garante de la protección social. La estrategia principal del backlash consiste en desacreditar denuncias, obstaculizar investigaciones y atacar a lxs profesionales que sostienen informes y pericias con perspectiva de género e infancia con el único fin atacar la voz de mujeres víctimas, niños, niñas y adolescentes y adultxs protectores.
Tal como se ha señalado en investigaciones recientes, el backlash no es un fenómeno estático, se transforma, se ramifica y busca reinstalar el silencio y la impunidad. En este escenario, resulta imprescindible visibilizar sus dinámicas y posicionarse éticamente frente a ellas.
Manifestaciones actuales del backlash
• Denuncias sistemáticas contra peritxs: proliferan presentaciones en Colegios Profesionales y en el Poder Judicial (Subsecretaría de Control Disciplinario, UFIs), con acusaciones de mala praxis dirigidas a quienes firman informes que dan cuenta de las consecuencias psicosociales de la violencia sexual contra las infancias y de las violencias de género. Estas denuncias tienen un efecto disciplinador también para el resto del cuerpo profesional. En ellas se atacan los marcos teóricos de disciplinas específicas, las metodologías utilizada o simplemente surgen de desacuerdos con el dictamen pericial elaborado y para ello se argumenta que fue basado en mentiras del profesional.
• Difamaciones en medios y redes sociales: campañas de hostigamiento que buscan instalar la sospecha sobre la labor pericial con críticas a las técnicas utilizadas, la experiencia, y/o la formación.
• Reinstalación de pseudo teorías: el falso Síndrome de Alienación Parental (SAP), la construcción de memorias falsas, la imposición de relatos y la Psicología del Testimonio reaparecen como dispositivos de descreimiento, pese a haber sido refutados por organismos como UNICEF (2023) y el Ministerio de Salud de la Nación (2022) y si bien hoy van cambiando de nombres se mantienen los argumentos prejuiciosos que los crearon.
• La divulgación de la falsa teoría acerca del aumento de falsas denuncias: Se instala en la opinión pública a través de redes y medios, cuando todas las investigaciones y estadísticas confirman que el número de denuncias que no prosperan es mínimo y que, por lo contrario, cada vez mas los ataques contra NNyA y mujeres, los que aumentan en cantidad y en crueldad.
• Revinculaciones forzadas: medidas dictadas desde el fuero de familia que sancionan la protección y exponen a NNyA a riesgos, vulnerando el principio de interés superior de la infancia (art. 3 Convención sobre los Derechos del Niño).
• Evitación de vinculaciones con madres víctimas de violencia: mujeres que han sido desvinculadas de sus hijos por padres agresores (echadas o que huyeron de la vivienda familiar por protección) o en situación de carencia económica para ejercer la crianza, que requieren de medidas con perspectiva de género y comprensión de contexto.
• Exposición de lxs profesionales: presentación en los expedientes con vista pública de informes de equipos técnicos y de profesionales de efectores territoriales, en el marco del asesoramiento a jueces y asesores (no prueba pericial).
• Persecución a profesionales tratantes: amenazas, cartas documento y denuncias contra psicólogxs que sostienen tratamientos, con consecuencias en la continuidad terapéutica y en la decisión de muchos profesionales de abandonar el trabajo en violencias lo que termina disolviendo redes y dificultando la reparación necesaria de las personas víctimas, luego de las violencias. Asimismo, trabajadorxs sociales agredidos y denunciados en el marco de acompañamientos de procesos de vinculación.
Condiciones laborales y desgaste profesional
El backlash se combina con la precarización estructural:
• Empobrecimiento de las plantas profesionales.
• Sobrecarga de entrevistas semanales.
• Imposición de agenda que impide planificar la estrategia adecuada de intervención
• Falta de reconocimiento salarial y de paridad con otros cuerpos judiciales.
• Dificultades para el trabajo interdisciplinario.
• A ello se suma el trauma vicario y el burnout, que fragilizan los recursos subjetivos de lxs peritxs y los vuelven más vulnerables a los ataques.
La función pericial frente al backlash
La labor pericial exige:
• Escucha sensible y creación de un espacio hospitalario y seguro para que mujeres y NNyA puedan expresarse mediante relatos, juegos o dibujos.
• Respeto por la privacidad y el cuidado, evitando la revictimización y garantizando la reserva de los informes.
• Interdisciplinariedad y ética profesional, articulando saberes de psicología, trabajo social, medicina y abogacía para comprender la dinámica de la violencia y formular recomendaciones adecuadas.
Los informes periciales con perspectiva de género e infancia poseen validez normativa y ética, reconocida en guías de buenas prácticas y códigos procesales (RC 903/12; Ley Micaela; Guía de Prácticas Aconsejables). Ignorar este marco histórico y social por parte de las instituciones equivale a contribuir a la impunidad de los agresores y al asedio contra profesionales.
Ante esta avanzada acuciante, exhortamos a los Colegios Profesionales, al Ministerio Público Fiscal y a la Suprema Corte de Justicia a:
• Tomar medidas contundentes contra los amedrentamientos y denuncias infundadas.
• Garantizar condiciones laborales dignas y recursos adecuados para el ejercicio de buenas prácticas.
Reconocer la validez normativa y ética de los informes periciales con perspectiva de género e infancia.
• Respaldar a lxs profesionales que sostienen con rigor y compromiso la defensa de lxs sujetxs más vulnerables de nuestra sociedad.
• No dar curso a denuncias que claramente son el correlato de intentos de silenciar a las victimas de las causas de violencia.
Desde la Comisión Provincial de Peritos decimos
#NO AL BACKLASH
Comisión Provincial de Peritxs #AJB









