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Géneros

40 AÑOS DE ENCUENTROS

Un relato colectivo con las voces de dirigentas sindicales sobre esta historia compartida de cara al próximo Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries.

Géneros

40 AÑOS DE ENCUENTROS

Un relato colectivo con las voces de dirigentas sindicales sobre esta historia compartida de cara al próximo Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries.

Por Jimena Luque, Secretaria de género y diversidades AJB Lomas de Zamora y
Flavia Medici, Redacción Revista En Marcha

Los Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries son únicos en el mundo. Se hacen en Argentina desde 1986. El primero fue en la Ciudad de Buenos Aires en el mes de mayo, participaron cerca de mil compañeras que decidieron darle continuidad y eligieron Córdoba como sede para el siguiente Encuentro. 

Hoy, 40 años después, la convocatoria es masiva y las experiencias, prácticas y organización feminista dan cuenta de este recorrido que supo atravesar el país y tejer consignas locales en estrategias colectivas. 

La historia de los Encuentros es tan amplia como las vivencias que construyen cada una de las que participa. Una de las descripciones que lo sintetiza es la sensación de haber tenido una experiencia transformadora, tanto desde lo personal, como desde lo colectivo. Los intercambios en talleres, en las plazas, en las marchas que visibilizan ciudades totalmente colmadas de mujeres y disidencias, definen lo que podría entenderse como una usina de pensamiento y organización polítitica feminista que desafía modos tradicionales, enseña transversalidad y fomenta la participación de cada vez más mujeres y diversidades con vidas y trayectorias muchas veces dispares, heterogéneas y plurales. 

Del Encuentro al Derecho


Desde su origen se delimitan ejes temáticos a debatir en los distintos talleres. Los mismos son el espacio de exposición, debate y construcción de conclusiones consensuadas sobre problemáticas de lo más diversas. Algunos talleres tienen continuidad a lo largo de los años, otros se van incorporando a la grilla oficial después de organizarse como talleres autogestivos, impulsados por sectores que demandan su incorporación a la agenda feminista. 

Es desde esta histórica práctica de poner en común y comprender que lo personal es político que se organizan las estrategias para construir leyes que garantizan derechos.

Hablamos con compañeras feministas sindicalistas de distintos ámbitos para componer este relato colectivo. Cada una desde su singularidad describe la importancia de este espacio para ir construyendo una identidad común que permite otras formas de hacer política, intercambiar ideas, trazar objetivos y estrategias comunes.

Yamile Socolovsky es la Secretaria de Género y Diversidad de la CTA de los Trabajadores (CTA-T). Ella plantea que “todos los avances logrados en términos de igualdad -sea en el plano legislativo, social, cultural o político- tienen alguna vinculación con el Encuentro, precisamente porque allí se traman las luchas y las estrategias para impulsar las reivindicaciones colectivas en todos los planos de la acción política”.  

Por su parte Mónica Blanc, Secretaria de Géneros y Diversidad de la Asociación Judicial Bonaerense, (AJB) profundiza sobre la fortaleza de este espacio: “los Encuentros construyeron redes que atravesaron sindicatos, territorios y generaciones. Muches volvimos de ellos distintes. Volvimos con preguntas, con herramientas y también con la certeza de que aquello que parecía imposible, podía convertirse en una demanda colectiva y, después, en un derecho”.

Así se consiguió, entre otras normativas, la sanción de la Ley de Cupo Femenino en 1991, para establecer un mínimo de 30% de mujeres en listas legislativas, o la Ley de Paridad de Género para garantizar la alternancia equitativa entre varones y mujeres en cargos parlamentarios nacionales. 

Cristina Echegoyen, desde la Secretaría de Género y Diversidades  de la CTA-T, Provincia de Buenos Aires asegura que “la fuerza construida en los Encuentros, durante estas décadas, fue también la usina política donde lxs trabajadorxs organizadxs redactamos, militamos y conquistamos  andamiajes legales e institucionales que transformaron la realidad laboral de la Patria”. Echegoyen menciona la Ley de Cupo Sindical Femenino (Ley 25.674) que considera se complementa hoy con la Micaela Sindical, el programa de formación obligatoria en género para comisiones directivas y delegadxs de la CTA-T, y la implementación de protocolos internos contra las violencias dentro de los propios sindicatos.  También la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans (Ley  27.636) y el Régimen Especial para el Personal de Casas Particulares (Ley  26.844), “que reconoce a un sector históricamente precarizado y feminizado”. Además recuerda que se impulsó la ratificación y ampliación del Convenio 190 de la OIT “transformándolo en cláusulas paritarias efectivas y licencias especiales por violencia de género, junto con la conquista de espacios de cuidado y lactarios en los puestos de trabajo”.

Por su parte, Clara Chevallier, Secretaria General de CONADU, puntualiza los avances respecto de la salud sexual y reproductiva y la “libertad para decidir sobre nuestros cuerpos”, subraya las agendas construidas en relación a las tareas de cuidado y hace hincapié en los logros vinculados a la militancia sindical, “hemos logrado en los sindicatos que se incorporaran herramientas vinculadas al acoso, la violencia, que se aborde la agenda de género de desigualdad que tienen mucha incidencia en el mundo laboral y que es central que los sindicatos la tomemos, y hemos logrado que se impulsen regulaciones de cupo, de paridad para que haya compañeras y compañeres en las conducciones de los sindicatos”.

Georgina Orellano, Secretaria General de AMMAR asegura que “El principal derecho que se fortaleció para nosotras, las trabajadoras sexuales, es el derecho a ser escuchadas. Es el derecho a tener la posibilidad de hablar en primera persona, en contar nuestras experiencias individuales, colectivas, sindicales, organizativas, el derecho a la posibilidad de ser visibles”.

También es sabido el origen “encuentrero” de la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, aprobada en 2009, de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), del programa Nacional de Salud Sexual y Procreación responsable, la Ley de Identidad de Género, que reconoce legalmente la identidad autopercibida de las personas y de la tipificación del Femicidio en el Código Penal. 

Norma Morales, Secretaria Adjunta de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) asegura que “para nosotras encontrarnos también significa convertir nuestras experiencias en organización y nuestra organización en derechos” y agrega que “muchas de las discusiones que atravesaron los Encuentros después se transformaron junto con años de luchas en la calle y de organización, en conquistas concretas, conquistas que cambiaron nuestra sociedad. Pero para nosotras ahí hay una conquista política y cultural que muchas veces no aparece escrita en una ley, que las trabajadoras empezamos a ocupar la palabra y los lugares de decisión dentro de nuestras propias organizaciones y sindicatos”.

En 2003, en Rosario, se repartieron por primera vez los pañuelos verdes que se convirtieron en una forma de reconocer y visibilizar el apoyo masivo al derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. En 2005 se lanzó la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y en el acto de presentación se mencionaron los Encuentros de Rosario y de Mendoza como hitos en su conformación. En 2020, con la presión de la marea verde que crecía año tras año, se logró la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo luego de haberlo intentado en ocho oportunidades. 

Nada se hace de un día para el otro, por eso conocer y recorrer la historia de estos 40 años de Encuentros Nacionales de Mujeres, primero y ahora Encuentros Plunrinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, nos impulsa a seguir construyendo este espacio. 

Unidad de las trabajadoras

“Y al que no le gusta, que se joda que se joda”.  


¿Cuál es el rol que ocupan los Encuentros para las trabajadoras organizadas? ¿De qué manera se amplían los límites de la práctica sindical desde una perspectiva feminista? 

Desde la CTA-T Nacional, Yamile Socolovsky considera que “la participación de las trabajadoras organizadas sindicalmente no ha dejado de ampliarse y consolidarse a lo largo de los años. Esa presencia es resultado de la exigencia de las compañeras, que lograron poco a poco empezar a instalarlo en la agenda política de sus organizaciones. Esta participación ha fortalecido al feminismo en los sindicatos, y al mismo tiempo ha alimentado el protagonismo de las sindicalistas en el movimiento feminista popular. Ya hace tiempo que el Encuentro es un momento en el que las trabajadoras organizadas reafirmamos la construcción de unidad que venimos sosteniendo contra viento y marea, reivindicando nuestra común condición de clase en la lucha contra todas las formas de opresión, la desigualdad y las violencias”. 

Clarisa Gambera, Secretaria de Género y Diversidad de ATE  y de la Central de CTA- A Nacional sostiene que hay compañeras en todos los sindicatos dando debates feministas desde la identidad de ser sindicalistas “no solo generamos una inteligencia común y una amistad política, también hablamos de cláusulas de convenios colectivos, ponemos agenda en común y pensamos juntas el sindicato y el mundo del trabajo en clave feminista”. Además subraya el rol fundamental de los Encuentros para la formación “en cada provincia conocimos experiencias concretas de trabajadoras dando batallas cuerpo a cuerpo. Lo que aprendimos también en los Encuentros a lo largo de los años es a establecer un análisis más sistémico y entonces entendimos que no había manera de pensar el mundo del trabajo sin pensar el patriarcado, la desigualdad y la división sexual del trabajo, que cuando hablábamos de género hablábamos de una socialización que tenía que ver con todos los ámbitos de nuestra vida, que la violencia es producto de esa socialización y de esa desigualdad estructural”. 

En relación al carácter formativo de los Encuentros Mónica Blanc (AJB) afirma que “los encuentros nos ayudaron a cuestionar nuestras propias organizaciones. A preguntarnos quiénes tenían la palabra, cómo se distribuían las responsabilidades de cuidado y qué obstáculos encontramos para participar plenamente de la vida sindical. Nos dieron herramientas para discutir relaciones de poder que durante mucho tiempo estuvieron naturalizadas”.

Más allá de la participación en los talleres vinculados al tema de trabajo y sindicalismo, con los años se fue consolidando un espacio de encuentro específico y amplio de trabajadoras de todo el país, que organiza anualmente un momento de intercambio en el marco del Encuentro.

“Los Encuentros que transformaron el sindicalismo. No son un acto aislado; son el catalizador político más potente para colectivizar las demandas del mundo del trabajo con perspectiva de clase. La participación de las delegaciones de nuestra Central en cada Encuentro arroja un balance profundamente positivo: demuestra que la capacidad organizativa orgánica y la mística militante no se contraponen, sino que se potencian. Haber  viajado con debates previos, con una militancia orgánica y en bloques intersindicales, nos permitió consolidar el sentido político de los talleres con una contundencia histórica. El sindicato es nuestra casa y la calle es nuestra escuela”, agrega Cristina Echegoyen (CTA-T Bs As). 

Georgina Orellano, Secretaria General de AMMAR agrega “Los encuentros posibilitaron a que haya el bloque sindical, que el bloque sindical esté compuesto por las centrales de trabajadores y trabajadoras de la Argentina, que las mujeres lesbianas, travestis y trans tengamos ahí un rol principal que es poder fortalecernos entre nosotras y esa unidad de las trabajadoras en los Encuentros se hace efectiva, se hace real.”

“Sobretodo en estos momentos con estos gobiernos de ultra derecha que tienen como objetivo a las mujeres y a las diversidades en particular, nos posicionamos políticamente frente a eso, salimos a militar y construimos unidad y unidad en las calles con todas las compañeras trabajadoras de diferentes sectores, no solo las que estamos organizadas en los sindicatos, sino las compañeras de otras organizaciones y otras luchas, porque la idea en definitiva es unificar las luchas para poder tener un gobierno nacional, popular, feminista y sobre todo con soberanía” asegura Yael Gabrielli, Prosecretaria de Género y Discriminación en el Trabajo de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA).

De los Encuentros Nacionales de Mujeres al Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries 


Los Encuentros están arraigados en la territorialidad que los nuclea cada año y la coyuntura específica que marca una época. Por eso, en función de las situaciones y tensiones que se estén viviendo en cada lugar, se propone la sede del siguiente Encuentro para fortalecer las experiencias locales. Vincular experiencias de Tucumán, San Luis, Neuquén, Misiones, Jujuy, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero, Corrientes, Santa Fé, San Juan, Río Negro, Chaco, Salta, Entre Ríos, Catamarca, Chubut, no es azaroso. 

En 1992, por ejemplo, se cumplían 500 años de “la conquista” y uno de los puntos centrales fue el genocidio de los pueblos originarios. El jujeñazo, con la resistencia en las calles a la reforma inconstitucional provincial, la violenta represión a quienes se manifestaban nos llevó al norte del país en 2024. El reclamo por la libertad de las mujeres mapuches detenidas tras el desalojo de Villa Mascardi fue uno de los ejes centrales del 36° Encuentro en Bariloche y así año a año se va eligiendo una nueva sede y se conforma una comisión local que planifica y hace posible, a pesar de las dificultades y tensiones, que se realice un nuevo Encuentro. 

En Salta, en 2014, fue la primera vez que las mujeres trans tuvieron participación en la comisión organizadora y fueron parte del acto de inauguración. Dentro del taller Mujer Trans, Lohana Berkins planteaba la necesidad de seguir demandando el derecho al trabajo y la importancia del lenguaje propio.  

En 2018 se hizo en Trelew y el discurso inaugural remarcó que los pueblos mapuche tehuelche y guaraní estaban presentes: “Las recibimos hoy en territorios ancestrales, donde mujeres originarias han resistido y continúan haciéndolo desde hace más de quinientos años”, y se insistió en la necesidad de pasar de lo Nacional a lo Plurinacional hasta en el nombre de la convocatoria. 

Con la convicción de la necesidad de nombrar quienes somos, y luego de muchos años de tensiones internas, en la ciudad de La Plata se formaliza el cambio de nombre. Aquel Encuentro Nacional de Mujeres que nos vio nacer, pasó a ser el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales y No Binaries.

El año pasado el río Paraná fue testigo del encuentro de cerca de 90 mil personas que se organizaron en 116 talleres donde se abordaron problemáticas vinculadas al trabajo, la desocupación y las estrategias de organización; las tareas de cuidado, el acceso a la salud, la Educación Sexual Integral. Además, se organizó la asamblea trabajadora convocada por las centrales sindicales y con el lema “El ajuste de Milei mata” se hizo la 8º Marcha contra los Travesticidios, Lesbicidios y Transfemicidios. 

Para el 39º Encuentro Plurinacional “se viene el cordobazo”.

A 40 años, los desafíos


Esta puesta en común para decantar demandas, el consenso en las líneas de acción y la gestión de proyectos de Ley que conquisten nuevos derechos son definitivamente parte de la enorme riqueza que caracteriza a los Encuentros. Hoy, el 39º Encuentro también nuclea expectativas y desafíos para las trabajadoras organizadas.

Clarisa Gambera (Género ATE/ CTAA-Nac) describe cómo fue que se va consolidando una agenda propia de las trabajadoras  “A lo largo de los 40 años las trabajadoras, las organizaciones de trabajadoras fueron teniendo una participación distinta. En el 2001 la participación como parte de la CTA ya es orgánica y tiene que ver con la explosión de la participación de las mujeres en lo que fue la resistencia de los 90 y la explosión en el 2001, cuando las mujeres salieron al espacio público a bancar la olla, a organizarse, a construir piquetes de mujeres. El concepto de feminización de la pobreza fue título del documento del 2001 y al participar de manera orgánica la agenda empieza a tener mucho más que ver con la propia agenda de las trabajadoras, una agenda que ponía la prioridad en el ataque y el desarme que se venía impulsando al trabajo y que hoy cobra  una vigencia enorme. El despojo salarial al que nos está sometiendo el gobierno de Milei que es planificado y es a costa del cuerpo, el trabajo y el deterioro de la calidad de vida de las mujeres. Cuando hablamos del ataque al salario, hablamos del pluriempleo y de deuda. Esto no es un error del modelo, sino que es el modelo”.

“Los encuentros son un ámbito democratizante, bien federal que sirve para tejer solidaridad y construir agendas para quienes somos trabajadoras de la educación, sindicalistas de la universidad pública, va a ser un espacio en el que vamos a ir a trabajar desde una perspectiva de clase como trabajadoras con la idea de que defender la universidad pública y la ciencia es defender la soberanía y que la universidad es de las trabajadoras” dice Clara Chevallier, desde CONADU.

Desde CICOP vamos al Encuentro porque es imprescindible poner en común cómo el ajuste y el endeudamiento atraviesan nuestras vidas y darle una mirada federal a los problemas que vivimos. Encontrarnos con otrxs trabajadorxs nos permite transformar lo que parece sectorial o regional en una lucha colectiva y construir estrategias juntxs. 

Ir al Encuentro cada año significa volver a nuestras seccionales con una recarga de energía transfeminista, un antídoto en épocas de individualismo feroz. Volvemos con vínculos indispensables para seguir fortaleciendo el movimiento sindical. En lo personal, durante esos tres días siento que el mundo es como debería ser. La Ley Ive y la ESI no se tocan! agrega Tamara Valtorta, Secretaria de Género de CICOP.

Yael Gabrielli (APA) cuenta que las compañeras ven el encuentro como un espacio de discusión política, para organizarse y dar a conocer las reivindicaciones propias del sector.  “Hace 2 años  pudimos instalar y comentar con otras compañeras de otros sectores y de otras organizaciones el tema de aerolíneas argentinas que se encontraba en el proyecto de la ley bases. Desde todo el sindicato pudimos hacer fuerza para que esa empresa saliera de la línea de privatizaciones. Hoy en día seguimos con la problemática de Intercargo, que es otra de las empresas que la están pasando mal y compartir esto con otras compañeras nos unifica en la lucha, en la calle donde siempre estamos y nos vemos.”

Georgina Orellano (AMMAR), por su parte, describe los Encuentros como un espacio para conocerse, compartir la realidad que atraviesan y las propias estrategias comunitarias. “Los Encuentros han dado la posibilidad que las trabajadoras sexuales se organicen a partir de encontrarse con otras, que sepan que no están solas, que lo que les pasa a ellas también le pasa a otras compañeras en distintos puntos del país y cómo las compañeras a través de organizarse pudieron transformar su realidad”. 

Clarisa Gambera (Género ATE/ CTAA-Nac) describe cómo fue que se va consolidando una agenda propia de las trabajadoras  “A lo largo de los 40 años las trabajadoras, las organizaciones de trabajadoras fueron teniendo una participación distinta. En el 2001 la participación como parte de la CTA ya es orgánica y tiene que ver con la explosión de la participación de las mujeres en lo que fue la resistencia de los 90 y la explosión en el 2001, cuando las mujeres salieron al espacio público a bancar la olla, a organizarse, a construir piquetes de mujeres. El concepto de feminización de la pobreza fue título del documento del 2001 y al participar de manera orgánica la agenda empieza a tener mucho más que ver con la propia agenda de las trabajadoras, una agenda que ponía la prioridad en el ataque y el desarme que se venía impulsando al trabajo y que hoy cobra  una vigencia enorme. El despojo salarial al que nos está sometiendo el gobierno de Milei que es planificado y es a costa del cuerpo, el trabajo y el deterioro de la calidad de vida de las mujeres. Cuando hablamos del ataque al salario, hablamos del pluriempleo y de deuda. Esto no es un error del modelo, sino que es el modelo”.

“Los encuentros son un ámbito democratizante, bien federal que sirve para tejer solidaridad y construir agendas para quienes somos trabajadoras de la educación, sindicalistas de la universidad pública, va a ser un espacio en el que vamos a ir a trabajar desde una perspectiva de clase como trabajadoras con la idea de que defender la universidad pública y la ciencia es defender la soberanía y que la universidad es de las trabajadoras” dice Clara Chevallier, desde CONADU.

Desde CICOP vamos al Encuentro porque es imprescindible poner en común cómo el ajuste y el endeudamiento atraviesan nuestras vidas y darle una mirada federal a los problemas que vivimos. Encontrarnos con otrxs trabajadorxs nos permite transformar lo que parece sectorial o regional en una lucha colectiva y construir estrategias juntxs. 

Ir al Encuentro cada año significa volver a nuestras seccionales con una recarga de energía transfeminista, un antídoto en épocas de individualismo feroz. Volvemos con vínculos indispensables para seguir fortaleciendo el movimiento sindical. En lo personal, durante esos tres días siento que el mundo es como debería ser. La Ley Ive y la ESI no se tocan! agrega Tamara Valtorta, Secretaria de Género de CICOP.

Yael Gabrielli (APA) cuenta que las compañeras ven el encuentro como un espacio de discusión política, para organizarse y dar a conocer las reivindicaciones propias del sector.  “Hace 2 años  pudimos instalar y comentar con otras compañeras de otros sectores y de otras organizaciones el tema de aerolíneas argentinas que se encontraba en el proyecto de la ley bases. Desde todo el sindicato pudimos hacer fuerza para que esa empresa saliera de la línea de privatizaciones. Hoy en día seguimos con la problemática de Intercargo, que es otra de las empresas que la están pasando mal y compartir esto con otras compañeras nos unifica en la lucha, en la calle donde siempre estamos y nos vemos.”

Georgina Orellano (AMMAR), por su parte, describe los Encuentros como un espacio para conocerse, compartir la realidad que atraviesan y las propias estrategias comunitarias. “Los Encuentros han dado la posibilidad que las trabajadoras sexuales se organicen a partir de encontrarse con otras, que sepan que no están solas, que lo que les pasa a ellas también le pasa a otras compañeras en distintos puntos del país y cómo las compañeras a través de organizarse pudieron transformar su realidad”. 

“Los encuentros nos permitieron reconocernos en luchas comunes y transformar muchas necesidades que parecían individuales en demandas colectivas. También fueron fundamentales para construir nuestro feminismo popular, un feminismo que nace de la vida cotidiana de nuestros barrios, del trabajo, de los cuidados y de la organización comunitaria” dice Norma Morales (UTEP) y agrega: “sumamos una bandera que sintetiza buena parte de nuestro feminismo popular: cuidar es trabajo. Estamos peleando para que ese reconocimiento se transforme en derecho. Frente al individualismo: comunidad; frente a la desesperanza: organización; frente a quienes nos dicen que no se puede: la fuerza de miles de trabajadoras demostrando todos los días que otro camino se construye colectivamente. Mientras haya una trabajadora dispuesta a organizarse junto a otra, habrá esperanza, habrá lucha y habrá futuro”.

Mónica Blanc (AJB) es contundente: “En tiempos en que algunos derechos logrados vuelven a ponerse en discusión, encontrarnos, organizarnos y construir colectivamente continúa siendo una herramienta fundamental. Porque si algo aprendimos como personas trabajadoras organizadas, en todos estos años; es que los derechos se consiguen colectivamente, pero también colectivamente se defienden”.

Los desafíos son muchos. Las expectativas también.

A 40 años de aquel primer Encuentro, nos encontramos una vez más en Córdoba para seguir fortaleciendo nuestra lucha feminista colectiva, para mirarnos, escucharnos y reconocernos en nuestras diferencias, pero también en todo aquello que nos une.

Las desigualdades y las injusticias persisten. La violencia de género persiste. Los femicidios persisten. Pero el movimiento feminista también persiste. 

Porque sabemos que todavía queda mucho por transformar. En Argentina, entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026, se registraron 192 femicidios y 401 tentativas. Detrás de cada número hay una vida, una familia, una historia. Y frente a esa realidad no podemos naturalizar, callar ni retroceder.

Entendemos al feminismo como una fuerza transformadora, como una vanguardia que nos abre el camino hacia una nueva era, hacia un nuevo paradigma social.

Un paradigma donde los varones no tengan que demostrar fortaleza todo el tiempo y puedan expresar sus sentimientos y pedir ayuda. Donde las mujeres podamos enojarnos, decidir, ocupar espacios y levantar nuestra voz sin ser juzgadas. Donde ningún cuerpo sea considerado un objeto de entretenimiento o de consumo. Donde nadie sea discriminado ni juzgado por su orientación sexual o su identidad.

Queremos una sociedad donde la igualdad no sea una consigna, sino una realidad cotidiana.

No pedimos más que un país mejor. Un mundo mejor.

Ser feministas es estar del lado de quienes sufren las desigualdades. Es defender los derechos conquistados y luchar por los que todavía faltan. Es construir redes, ser sororas, acompañarnos, contenernos y organizarnos, pero por sobre todo intentar ser mejores seres humanos cada día.

Es entender que nadie se salva sola.

Y también es reconocer que nuestras luchas están atravesadas por múltiples identidades, historias y territorios. Por eso somos feministas, somos plurinacionales y pluriidentitarias.

A 40 años de los Encuentros, seguimos encontrándonos.

Seguimos organizándonos.

Seguimos luchando.

Y, sobre todo, seguimos construyendo juntas el mundo que queremos.

Yamile Socolovsky (CTA-T)

Clarisa Gambera
(ATE y CTA-A)

Cristina Echegoyen 
(CTA-T, Bs. As.)

Clara Chevallier
(CONADU)

Norma Morales (UTEP)

Yael Gabrielli (APA)

Georgina Orellano (AMMAR)

Tamara Valtorta (CICOP)

Mónica Blanc (AJB)

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