En marcha

Territorio

“LA TEMPORADA DE INCENDIOS EN LA PATAGONIA SIGUE ACTIVA”

Entrevista a Sofía Nemenmann, miembro de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas.

Territorio

“LA TEMPORADA DE INCENDIOS EN LA PATAGONIA SIGUE ACTIVA”

Entrevista a Sofía Nemenmann, miembro de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas.

Redacción Revista En Marcha
Crédito de fotos: Joaquín Henrich

El fuego persiste y la falta de respuesta estatal también. Mientras la comunidad apaga nuevos focos, el gobierno sigue negando el cambio climático, desfinancia políticas para proteger el territorio, y avanza con leyes que facilitan la extranjerización de la tierra.

Ya pasaron casi dos meses del inicio de los incendios en la Patagonia. ¿Cuál es el estado actual tanto de las tierras como de las personas afectadas?

Pasó poco más de un mes y medio desde el comienzo del primer incendio grande en la zona, pero lo cierto es que todavía no están extinguidos. En la región sabemos que la temporada de verano aún no terminó y no podemos darnos el permiso de darla por terminada. Hoy mismo se inició un nuevo foco en el Parque Nacional Los Alerces. Vienen siendo días de mucho calor, a pesar de una lluvia reciente que ayudó a amainar los incendios activos y a alejarlos de las zonas pobladas, pero no es suficiente en este contexto. 

Hoy en Bariloche estamos superando los 30 grados, por lo que hasta mediados de marzo la temporada de incendios sigue activa y veremos cómo continúa. Afortunadamente, por el cambio de condiciones climáticas, las lluvias que bajaron las temperaturas y obviamente, gracias al trabajo de las brigadas, se pudieron alejar sobre todo los incendios activos de las zonas pobladas, y eso hizo que baje un poco el estado de alerta y de vigilia en la que estuvo la zona de la Comarca Andina durante todo el verano. 

Sin embargo, si una baja por la Ruta 40 desde Bariloche hacia el sur, el paisaje cambió  absolutamente: hay muchísimas hectáreas quemadas, muchas zonas verdes que hoy están entre grises o negras, dependiendo de la severidad con la que pasó el fuego por cada lugar. Además, hay una gran cantidad de familias que, entre pérdidas totales o parciales, hoy están reacomodandose después del paso del incendio, por lo cual hoy está muy activa la red solidaria que está intentando contener a las familias que sufrieron pérdidas. 

¿Existen estadísticas o números oficiales sobre la cantidad de hectáreas y personas afectadas?

Manejamos números extraoficiales basados en relevamientos propios y de vecinos. Estimamos alrededor de 76,000 hectáreas afectadas y unas 90 familias con pérdidas entre parciales y totales. De ese grupo, calculamos que unas 25 familias perdieron su vivienda por completo. Un dato distintivo de este año es que se quemaron muchas hectáreas productivas, en términos de ganadería, especialmente en la zona de Cholila, del incendio que comenzó en el Parque Nacional Los Alerces, lo que afecta directamente la fuente de ingresos y el medio de vida de las familias, más allá de la vivienda en sí.

Mencionaste que la temporada no terminó, pero una vez que eso ocurra, ¿cómo se proyectan los plazos de recuperación de las tierras y de las familias?

En términos de ecosistema, los biólogos del CONICET de la zona que vienen trabajando hace muchos años en esto nos dicen que es prácticamente imposible cuantificar el tiempo de recuperación. Debido a la crisis climática, el régimen de incendios cambió tanto que los bosques no llegan a regenerarse antes de volver a quemarse. No hay entonces hoy capacidad de generar los datos para calcular la cantidad de tiempo que llevaría que el bosque nativo vuelva a cero. La creencia científica, técnica es que, en los lugares donde se quemó bosque nativo de calidad, es decir, con poco impacto antrópico, probablemente no volvamos a verlo como estaba.

En cuanto al impacto social, solo para dar un ejemplo, este año estamos acompañando a familias que todavía no habían logrado reconstruir sus casas tras los incendios del año pasado.

¿Qué hay detrás de estos fuegos? ¿Qué lectura hacen ustedes desde la Patagonia sobre el origen de estos incendios?

La problemática de los incendios vino para quedarse. Cualquier política que apunte a un solo culpable con nombre y apellido, sea una minoría u otro grupo, es solamente una cortina de humo ante una problemática que es multicausal y compleja. 

Lo principal es un cambio climático atroz que modificó las condiciones de la Patagonia tal como las conocíamos: ahora tenemos tormentas eléctricas en temporada seca, algo que quienes nacieron y se criaron acá no habían visto nunca, no existía en la Patagonia. Y un nivel de años de sequía prolongada en el tiempo que deja al bosque en un estado de extrema vulnerabilidad.

A esto se suma un crecimiento demográfico desmedido y sobre todo desorganizado en las zonas de interfase, que son las zonas donde la vegetación está en contacto con las casas, que es donde se produce la mayor cantidad de incendios, donde por lo general empiezan. Y a esto se suman dos factores:  la invasión de especies exóticas como el pino —que tiene un vínculo con el fuego muy distinto al del bosque nativo— y el negacionismo climático del Gobierno Nacional, que hace que no solamente el abordaje de la problemática sea desde un lugar que niega su vínculo con lo ambiental sino que además, desfinancia y recorta todo tipo de políticas públicas que apunten a prevención, presupresión y mitigación de daños. 

Respecto a ese desfinanciamiento del Sistema Nacional de Manejo del Fuego, ¿cómo repercute eso en el trabajo diario de los y las brigadistas?

Por un lado, me parece importante nombrar que la gran parte del trabajo de cara a esta problemática de incendios tiene que suceder durante el año y no en el momento en el que la emergencia ya es un hecho consumado. Mientras el sistema de respuesta a incendios sea 100% reactivo, vamos a estar siempre tarde. No va a haber recurso que alcance cuando el incendio ya esté empezado. Todos los científicos del mundo nos dicen que la mayor parte del trabajo debería ser el trabajo previo. El impacto del desfinanciamiento es concreto: hoy las brigadas que dependen del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que en la Patagonia tenemos una, pero que durante este verano tuvimos otras que vinieron solidariamente a trabajar a pedido de la provincia, no reciben equipamiento nuevo desde la temporada 2023. El propio Gobierno lo admitió en un pedido de informes que hicimos desde la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas. Esto significa que los brigadistas están yendo a la primera línea de fuego con lo puesto, después de dos temporadas que fueron feroces, que batieron récords.

¿Qué mirada tienen sobre el traspaso del Servicio Nacional de Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad?

Sobre todo y principalmente creo que tiene que ver con esta intención de quitarle la raíz socioambiental y de crisis climática, de pensar en cuáles son las condiciones ecosistémicas en las que nos encontramos. Los incendios no pueden abordarse desde una perspectiva de seguridad. Tratar cada incendio como un crimen o un caso aislado nos condena a catastrofes anunciadas. Eso es lo más grave. A nadie en la región le sorprende que en verano haya un incendio inmenso en Puerto Patriada, que quemó muchísimas casas, porque era algo que se veía venir. 

El impacto del desfinanciamiento es concreto: hoy las brigadas que dependen del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. No reciben equipamiento nuevo desde la temporada 2023.

El impacto del desfinanciamiento es concreto: hoy las brigadas que dependen del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. No reciben equipamiento nuevo desde la temporada 2023.

Abordar la problemática como un crimen aislado lo que hace es condenarnos a estar en la situación que estamos hoy, con familias que perdieron su fuente de ingresos, que perdieron su vivienda y que el Estado no se las va a recomponer. 

Si yo abordo la problemática de incendios como cada incendio por separado, aislado del resto y con un culpable con nombre y apellido, lo que estoy negando es que estamos en un contexto en el que esto va a seguir pasando esté o no esté la persona que prende el fósforo. Estamos en un contexto en el que los incendios probablemente no sean evitables; lo que podemos hacer es evitar el nivel de daños que estamos teniendo. Este año de milagro no murió nadie y la verdad es que todos los científicos dicen lo mismo. No podemos llegar a la temporada de verano con ese miedo, con esa preocupación y sabiendo que estamos en las peores condiciones posibles, no tenemos nada listo para que eso pase. 

¿Cómo se dio esa dinámica de las organizaciones suplantando el rol del Estado?

Hay algo impresionante que sucede en la Comarca todos los años y es la inmediata respuesta que da la gente, los mismos vecinos, a las familias afectadas. Todos los vecinos que tuve la oportunidad de relevar te dicen lo mismo: la primera persona que llega después de la pérdida es el que vive al lado, el que vive a la vuelta, el que vive en el pueblo vecino. Hay que reconocer que la red solidaria es absolutamente impresionante y que honestamente llega a todos lados. Nosotros hoy estamos gestionando no solamente donaciones sino un relevamiento súper minucioso de las familias que tuvieron pérdidas y que se manejan como información sensible en red. En este caso es una red de mujeres que estamos en contacto, que tenemos un Excel compartido, que lo vamos actualizando con necesidades prioritarias porque obviamente hay situaciones particulares más urgentes. Por supuesto no viene con el propósito de dejar de exigir al Estado lo que tiene que hacer porque de hecho no alcanzarían los recursos solo con donaciones para subsanar las pérdidas; es necesario que el Estado esté y responda en la emergencia. Pero el valor de tener un grupo de voluntarios de 15 vecinos levantándole la casa a la vecina que es mayor, que está sola, es algo que es emocionante, hermoso y sobre todo fundamental porque si no no sé qué pasaría con estos vecinos que realmente se dan vuelta y lo que ellos te dicen es «me quedé con lo puesto».

¿Cuál es la principal exigencia al Estado hoy?

Por un lado me parece fundamental seguir exigiendo que el Estado no tenga solamente una política reactiva de cara a esta problemática, necesitamos políticas públicas sostenidas durante todo el año a nivel nacional y a nivel provincial de prevención y presupresión de daños de cara a una problemática que vino para quedarse, lamentablemente. Y por otro lado tienen que dar respuesta de contención a las familias que sufrieron pérdidas porque no va a ser suficiente con la ayuda que nosotros podamos dar desde la sociedad civil para quienes lo perdieron todo. Va a haber una absoluta atención y alerta por parte de vecinos y vecinas de qué reciben finalmente las personas damnificadas y que se cumplan las promesas que rápidamente salieron a decir cuando el tema de incendios llegó a la esfera nacional, al diálogo nacional.

¿Hay alguna evaluación sobre este proceso de extranjerización de tierras en vinculación con los incendios?

Lo que preocuparía sería la intención del cambio de uso de suelo, ya sea para un emprendimiento inmobiliario o para cualquier otro tipo de extractivismo que no sea dejar que el bosque se recupere. Hasta el momento no hay ningún ejemplo concreto de un gran incendio en la Patagonia que después automáticamente haya sufrido algún tipo de venta, cambio de uso, gran negocio inmobiliario. Lo que sí me parece súper importante decir es que estamos en un contexto absolutamente regresivo en términos de leyes de protección ambiental y de presupuestos mínimos, con lo cual creo que ahora hay que poner absoluta atención en qué va a querer hacer el Gobierno Nacional, que ya lo anunció, con la Ley de Tierras, con la Ley de Bosques y con la Ley de Manejo del Fuego. Porque eso sí creo que nos podría dejar desamparados hacia adelante de cara a un contexto que sabemos que va a suceder y es que los incendios en sí son inevitables.

 En términos de Ley de Tierras, la propuesta del Gobierno Nacional fue modificar la cantidad de tierras que podrían llegar a estar en manos de un extranjero, la extranjerización de tierras, ese es el objetivo básico. En términos de Ley de Bosques la verdad es que va en la misma línea y es permitir el cambio de uso de suelo en bosques que antes estaban protegidos y bajar el grado de protección. Las leyes nacionales de protección ambiental son leyes de presupuestos mínimos, son las bases mínimas de protección que el Gobierno Nacional exige a las provincias sobre los bienes naturales. De ahí para arriba están las leyes provinciales. En el caso de Río Negro tenemos dentro de todo una buena ley de protección de bosques que si se cumpliera, si se respetara, sería incluso mejor que la ley nacional. Lo que se quiere hacer es barrer, bajar básicamente el piso mínimo de protección de ecosistemas en todo el territorio nacional. Estamos justo en un contexto en el que están queriendo hacer lo mismo con la Ley de Glaciares. Estamos viendo una por una amenazadas nuestras leyes ambientales. Hoy lo más importante después de incendios tan grandes y una temporada tan severa es ser todos guardianes de nuestras leyes ambientales, guardianes de la Ley de Bosques, guardianes de la Ley de Manejo del Fuego.

¿Cómo te parece que se está aplicando la Ley Yolanda de capacitación obligatoria en ambiente y desarrollo sostenible para todas las personas que trabajan en el Estado?

No tengo información específica al respecto. Pero me parece evidente que estamos frente a un gobierno que niega el cambio climático en un contexto en el que casi parece ridículo negar algo que está en la puerta de nuestras casas sea donde sea que vivamos, ya sea con olas de calor, con olas de frío, con inundaciones. Está claro que no hay ningún interés ni voluntad política en capacitar sobre algo que está profundamente negado, invisibilizado como si no existiera. Hay algo que a mí personalmente me indignó durante la temporada de incendios y es que desde el Servicio Nacional de Manejo del Fuego sacan un comunicado, casi que un solo comunicado durante todo el verano, y lo que dice ese comunicado es «el que las hace las paga». Borrando absolutamente la responsabilidad estatal frente a este escenario de catástrofe en la Patagonia que se estaba viviendo.

Y la mirada puesta en acusar a comunidades Mapuches

Sí, y de hecho hay que decir que judicializaron, le hicieron una denuncia a una persona de una comunidad Mapuche en la zona de Puerto Patriada que perdió tres casas en su familia y que hoy está enfrentando un proceso judicial.

Se está debatiendo la incorporación de la figura de “ecocidio” al Código Penal, ¿crees que puede ser una herramienta de prevención o un elemento para perseguir y judicializar?

Me parece que va en la misma línea en la que aprueban leyes antiterroristas para después decir que los ambientalistas somos… y que pareciera que no solamente es legal sino que es un tema de seguridad nacional investigarnos, pincharnos los teléfonos, estudiarnos uno por uno. Se hace un uso casi contraproducente y de apropiación de conceptos que es una de las grandes batallas simbólicas.

¿Qué podemos hacer, qué podemos aportar, qué discusiones es importante sostener para acompañar a quienes están en la línea de fuego?

Principalmente hoy todavía hay que seguir en alerta y hablando de la Patagonia. Lamentablemente, en cuanto el fuego amaina un poco, baja mucho el apoyo a través de donaciones para personas afectadas, y lo cierto es que cuando se va el fuego, las huellas quedan y las personas todavía tienen un largo camino por recorrer por el impacto que el incendio dejó en la región. 

El pedido de seguir hablando del tema, de seguir poniendo los ojos acá en la Patagonia es necesario, porque tenemos que conseguir que la ayuda del gobierno finalmente llegue a donde tiene que llegar. Las redes solidarias son superpoderosas, pero de ninguna manera pueden reemplazar el apoyo estatal. Una gran parte es no dejar que este tema deje de ser noticia y es fundamental que estemos informados y atentos a lo que quieran hacer a las leyes, a la normativa ambiental, porque creo que hoy una modificación en la Ley de Bosques podría ser gravemente regresiva, además de ilegal, además de inconstitucional. En estos días que se votaron reformas una más grave que la otra, creo que no hay que sacar los ojos de lo que vayan a hacer con nuestras leyes ambientales.

Scroll al inicio