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QUÉ PODER JUDICIAL TENEMOS, QUÉ PODER JUDICIAL QUEREMOS

Un intercambio entre jóvenes judiciales bonaerenses presenta una mirada crítica de la actualidad y propone discusiones para construir un Poder Judicial más democrático.

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QUÉ PODER JUDICIAL TENEMOS, QUÉ PODER JUDICIAL QUEREMOS

Un intercambio entre jóvenes judiciales bonaerenses presenta una mirada crítica de la actualidad y propone discusiones para construir un Poder Judicial más democrático.

Redacción Revista En Marcha

Pensar las dinámicas de trabajo, las expectativas y la organización de trabajadores y trabajadoras desde la perspectiva de la juventud que hoy forma parte del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires nos permite reflexionar sobre las dificultades y las proyecciones para el futuro. 

En un intercambio entre jóvenes de distintas departamentales, conversamos sobre cómo democratizar el ingreso, las aspiraciones de carrera judicial, la tendencia hacia la profesionalización en un contexto de grandes cambios en las condiciones de trabajo y el rol del sindicato como herramienta no sólo de resolución de conflictos y acompañamiento sino también de construcción de identidad colectiva. 

La puerta de entrada.  Un desafío entre la desinformación y el “acomodo”


¿Cómo democratizar el acceso al Poder Judicial? ¿Qué puerta hay que tocar? Las experiencias personales de quienes ya forman parte con diferentes niveles de responsabilidad y antigüedad dan cuenta de una limitación a la hora de ingresar. En algunos casos, la mirada externa sobre la selección de personal “a dedo” de cada titular de juzgado se confirma y en otros casos, se remarca la falta de difusión de los canales oficiales para presentarse a las primeras entrevistas. 

Delfina Gavini de Lomas de Zamora advierte que es más fácil cuando conocés a alguien que ya trabaja en algún puesto y que tiene información sobre cargos vacantes a ocupar,  y que eso podría ser información pública. Además es importante saber que el momento del examen no está limitado temporalmente en el Ministerio Público. “Tenés la posibilidad de rendir el examen para ingresar al Ministerio Público cuando vos quieras, pero eso nadie lo sabe”. Sofia Lemos de La Matanza es la última que ingresó y confirma que sus compañeros y compañeras de cursada siempre le preguntan cómo hacer y que nadie tiene conocimiento sobre los exámenes a rendir.  A su vez, existen muchas diferencias entre el Ministerio Público y la Corte. “El de Corte es cada 3 años y los últimos 5 años estuvimos a la espera entre un examen y el otro que se abrió el año pasado”, agrega Guido Barbiero de Lomas de Zamora, que además hace foco en otro de los puntos a tener en cuenta: “Nosotros no podemos promover las pasantías porque es trabajo sin remuneración. Pero lo cierto es que hay gente que está años en mesa de entrada y que por nervios, por dificultades de sistema en el campus virtual donde se realiza o porque pasó algo, quedan afuera, y son personas que vienen realizando tareas en el Poder Judicial. En lugar del examen podrían evaluar el conocimiento concreto en las tareas que realizan cotidianamente”. Gastón Pererira Mantilla de La Matanza plantea que las pasantías tienen algunas condiciones mejores que los antiguos “meritorios”, por ejemplo un seguro. Con la intención de solucionar este problema, surge la propuesta de aumentar la difusión de los exámenes, acercarse estudiantes en las facultades y también a quienes quieren rendir, para acompañar esos procesos desde el sindicato, y ofrecer distintos recursos para facilitar el estudio. 

Sin embargo, cuando se sortea el obstáculo de la falta de información, las dificultades en el acceso al sistema para rendir, y el rendimiento no es un problema, muchas veces aparece una nueva barrera. Tania Mantz de La Plata advierte que “en muchos departamentos judiciales se mantiene la lógica del “contacto” como forma de incorporación, poco discreta y transparente, camuflados detrás de exámenes que no son tenidos en cuenta”.  Ignacio Fresno de Mar del Plata subraya el tema de la elección entre postulantes: “cuando tienen que elegir un cargo entre quienes aprobaron el examen aparecen los familiares y amigos entre quienes pueden elegir”. Para apuntar hacia una democratización del ingreso piensan que se podría generar un sistema de puntajes con diferentes aspectos que puedan considerar tanto el examen como las horas de trabajo voluntario en las pasantías. Sin embargo tal como advierte Gastón, esto podría limitar a las personas más jóvenes que quieran ingresar. Una vez que se concursa, se aprueba y se selecciona, pasa a la entrevista. Desde su experiencia personal Delfina sugiere que el sindicato podría acompañar a quien pretende ingresar en el momento de la  entrevista para garantizar que estén dadas las condiciones básicas de ese proceso de selección. 

En relación a quienes pueden ingresar por cupo, ya sea el cupo laboral travesti trans como por discapacidad, notan una dificultad primaria en las deficiencias del sistema electrónico. “Yo he tenido personas que se han querido inscribir pero que no han podido, porque el sistema se cae cuando se está terminando de completar”, comenta  Ignacio. En este intercambio Mauro Cavallin de Quilmes aporta que “una solución para la discrecionalidad en ingreso sería crear oficinas del personal. Que la decisión no dependa del titular del organismo sino de una oficina de ingreso al Poder Judicial”. Guido agrega que “la mejor forma de transparentar esta situación es haciendo pública la toma de decisiones” e imagina un escenario análogo a lo que sucede con Sanidad, un espacio que funciona por departamental pero que es dependiente de la Corte. 

Tania afirma que estos condicionantes en el ingreso no solo representan un muro en el acceso al trabajo, “sino que funcionan como un limitante ante la posibilidad de construir una justicia más representativa de las realidades que debe abordar. Democratizar el ingreso no es una demanda laboral: es la búsqueda de una Justicia más inclusiva, plural y al servicio del pueblo”.

Con el título bajo el brazo. La tendencia hacia la profesionalización


Uno de los puntos que se advierte es la tendencia hacia la profesionalización. “Hasta para auxiliar tercero están buscando abogados”, dice
Cristian Ciserone de San Isidro. Ignacio sostiene que “la capacitación es importante en todos los roles que tenemos”, y Mauro aclara que como trabajadores y trabajadoras “tenemos derecho a la capacitación dentro del horario de trabajo”. Pero también contrapone una mirada que intenta explicar por qué se contrata cada vez más a abogados. “La profesionalización nos puede tender a la individualización y a quienes solo quieren acceder a un cargo superior sin contemplar al par. Hay una intención de ruptura de lo colectivo en la competencia, al priorizar sólo a quienes son abogados, genera compartimentos que diferencian entre profesionales y no profesionales y que abona a la aspiracionalidad dentro del Poder Judicial, se transforma en un requisito que excluye” -agrega y argumenta que “hay una tendencia discriminadora en cierta selección de perfiles que ingresen al Poder Judicial para ir construyendo una mirada de la Justicia que apunte más a concretar derechos taxativos que a transformar de la sociedad”. 

De izquierda a derecha: Cristian Ciserone – San Isidro; Ignacio Fresno – Mar del Plata; Guido Barbiero – Lomas de Zamora, Delfina Gavini – Lomas de Zamora , Gastón Pererira Mantilla – La Matanza, Sofía Lemos – La Matanza, Mauro Cavallin – Quilmes, Leonel Gómez – Quilmes.

Los sueldos de ingresantes también generan una tensión porque a la hora de conocer las condiciones laborales, la sobrecarga laboral, la exigencia, muchas veces implícita, de exceder las horas de trabajo frente a la remuneración real aparece una desilusión que provoca que las personas más calificadas elijan trabajo en el ámbito privado. Cristian cuenta que en su juzgado “están haciendo entrevistas y cuando les dicen el sueldo o preguntan cuántas jornadas son de trabajo remoto, y la respuesta es que al juzgado tenes que venir todos los días de 8 a 2… ahí se pone en duda”. En esta misma línea, Sofía plantea que quizás la intención de contratar abogados es que todos los cargos puedan despachar, pero también remarca que el sueldo es un problema sobre todo para quienes recién ingresan. “Se requieren personas jóvenes con un sueldo que quizás, trabajando de manera informal en cualquier otro lado se gana muchísimo más, y además el sistema está totalmente colapsado, por ende en muchas ocasiones no se trabaja solo de 8 a 2 de la tarde. Eso es una realidad”. En este sentido Tania asegura que “venimos de años de una fuerte pérdida del poder adquisitivo, donde los cargos iniciales no superan la canasta básica. Entonces hay dos opciones, y ninguna es inmediata: antigüedad o estudiar derecho. Eso es lo que hace levemente una diferencia en el salario”. 

Mi hijo el doctor


Si la realidad que se describe apunta a limitaciones en el ingreso, sobrecarga laboral y un salario que no siempre acompaña las necesidades económicas, entonces,
¿qué expectativas y aspiraciones representan a esa juventud que forma parte hoy del Poder Judicial bonaerense?  Un trabajo estable donde exista la posibilidad de realizar la carrera judicial es un factor que moviliza, y también la sensación de aportar desde sus tareas cotidianas a mejorar la vida de quienes buscan una respuesta en la justicia.  Lo individual y lo colectivo se conjugan. 

Delfina asegura que es un factor aspiracional, aún cuando los sueldos no acompañen este imaginario. Cristian agrega que la movilidad, las condiciones y plazos de ascenso podrían ser más claras para tener previsión. Ignacio dice que la búsqueda es llegar a los cargos más altos y que la posibilidad de ascender está limitada a cómo esté conformado cada juzgado y los cargos que existan. Mauro arriesga que “hay algo de lo personal que se juega en cuanto a mejorar la calidad de vida, acceder a una situación económica mejor, y también en cuanto al proyecto individual en lo profesional”. Y si bien no es algo que se suela poner en cuestión, ya que quienes comparten hoy este intercambio tienen una perspectiva que apunta a lo colectivo, “es cierto que existe una idea de progreso, de movilidad  social. Hay que trabajar para que la carrera sea automática y no sea estanco”. A su vez, remarca como expectativas positivas la  estabilidad, una carga horaria que me permita hacer otras cosas en la vida y las vacaciones, que son “condiciones que son logros y que hay que defender”. Sofía insiste que más allá de los ascensos el sueldo de ingresante es muy limitado y eso genera una tensión entre esa expectativa y el momento de conocer la remuneración.  Otros de los aspectos positivos lo presenta Guido: “la herramienta social que representa el Poder Judicial. Somos nosotros los que tenemos que dirimir los problemas de la gente, garantizar una justicia justa y accesible para todos y todas. Me parece que esa conciencia el judicial la entiende en su mayoría, la posibilidad de llegar al lugar de toma de decisiones para poder cambiar la realidad”. Ignacio cuenta que ese compromiso se da en el trabajo cotidiano cuando se dedican a buscar la mejor solución en cada causa”. Y de algún modo lo vinculan con la posibilidad de un ingreso más democrático al Poder Judicial que incorpore otras miradas y formas de resolver conflictos. Tania, por su parte, sostiene que “pensar una carrera judicial que sea más horizontal, que reconozca el esfuerzo, el compromiso y el trabajo colectivo, es búsqueda que como sindicato debemos garantizar”. 

El color del cristal con que se mira


El ingreso de personas jóvenes al Poder Judicial bonaerense es muy reducido y tampoco hay incentivos concretos para que esta tendencia se revierta. ¿Qué implica esto? ¿Hay una mirada particular de este sector que se pierde en las dinámicas de trabajo actuales y que podría ser valorada como aporte a la sociedad?

En un contexto de digitalización de los procesos de trabajo, aparece la idea de la facilidad y el pragmatismo que podrían aportar las personas más jóvenes. Se valora además el intercambio intergeneracional y la capacidad de aportar soluciones con líneas de pensamiento novedosas. Ignacio agrega que también hay que atender a las transformaciones que ha habido en la sociedad y que la mirada jóven puede aportar en los equipos de trabajo. Cristian sostiene que “la juventud es el agente fundamental que motoriza los cambios. Son quienes van a poder hacer el cambio en el presente para tener un futuro de inclusión, igualitario con justicia social, por lo menos tener la posibilidad de cambiar algo dentro del Poder Judicial, que es bastante reaccionario a los cambios y se mantiene muy estanco”. 

Digitalización, IA y nuevas condiciones de trabajo


En relación a cómo modifica la digitalización, las herramientas de Inteligencia Artificial y el trabajo remoto las condiciones de trabajo
Ignacio afirma que hay procesos que se facilitan y otros se complican. No tener que foliar y coser a la hora de armar expedientes o el traslado de causas acelera los tiempos. A la vez, aparece como clave la necesidad de limitar los días y horarios para las presentaciones electrónicas. También se da una discusión sobre el rol de la Inteligencia Artificial. Mientras que Gastón está convencido que falta implementar inteligencia artificial, Cristian remarca que si bien puede ser útil en la automatización de procesos de trabajo, si no hay una regulación clara y control estricto de su uso puede ser perjudicial tanto para los puestos de trabajo como para la información sensible o privada que se aloja en servidores de consulta, puede ser muy perjudicial. También comentan que ahora se espera que en el paquete nuevo que se va a contratar a Microsoft se incluiría un servicio de Inteligencia artificial vinculada a Augusta. 

Casi como una catarsis colectiva, quienes participan de esta conversación describen que hoy por hoy, la disponibilidad irrestricta para presentar escritos electrónicos genera una sobrecarga de trabajo y acorta los tiempos de respuesta generando un “efecto rebote” de intercambio continuo y sostienen que es necesaria una decisión política para que técnicamente se limite el horario de ingreso o los plazos de respuesta. 

En relación a la dinámica de trabajo aseguran que hay elementos que favorecen una respuesta a quienes esperan una solución por parte del Poder Judicial bonaerense. Ignacio relata que una de las primeras causas en las que le tocó intervenir fue una donación de órganos para una niña y que mover el expediente en papel por todo Mar del Plata de la defensoría, a la asesoría, a la fiscalía era mucho más lento, y hoy se hace de manera virtual y asegura que “en temas graves la solución de conflictos es mucho más rápida”. 

Con respecto al trabajo remoto que el sistema digital habilita, en la mesa se pone en discusión que el problema es la discrecionalidad con la que se organiza el trabajo a distancia y que no existe una normativa que sea equitativa. A su vez, aseguran que hacer mucho home office te despersonaliza y remarcan la dificultad de construir lazos entre compañeros y compañeras frente a la individualidad del vínculo del trabajo a distancia con los superiores y complejiza la organización sindical. En este punto también se reflexiona sobre la importancia de ampliar la participación dentro del sindicato. Desde el punto de vista de Tania, “pertenecer a la Juventud Judicial, es también una forma de elegir qué país queremos habitar, es organizarnos para resistir y construir desde abajo otro Poder Judicial, es una oportunidad para poner en discusión lo que se da por hecho, para abrir puertas y cambiar las reglas”.

Pensar el futuro


Los ejes que se propusieron para este intercambio nos permiten ver una mirada crítica desde la juventud de trabajadores y trabajadoras organizados dentro del sindicato de las y los judiciales bonaerenses.

Las discusiones se presentan como puntos sobre los cuales se seguirán problematizando: la búsqueda de ingresos más democráticos, criterios claros de ascensos y una carrera judicial que no esté marcada por la competencia entre pares, la limitación de los escritos electrónicos, la cobertura de vacantes, la reglamentación  para el trabajo remoto que no permita la individualización extrema, la incorporación de recursos de inteligencia artificial que faciliten  procesos de trabajo, la mejora en las condiciones edilicias y la convicción de seguir ampliando las discusiones para construir un Poder Judicial más participativo, democrático, justo y también permeable a los cambios. El diálogo está abierto. 

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