Soberanía Nacional
MALVINAS: GEOPOLÍTICA, OCUPACIÓN ILEGÍTIMA Y RECLAMO INCLAUDICABLE
Las Malvinas son parte inseparable de la soberanía argentina. Desde los primeros registros históricos hasta la actualidad, el reclamo de nuestro país se sostiene con fundamentos geográficos, jurídicos y políticos.
Soberanía Nacional
MALVINAS: GEOPOLÍTICA, OCUPACIÓN ILEGÍTIMA Y RECLAMO INCLAUDICABLE
Las Malvinas son parte inseparable de la soberanía argentina. Desde los primeros registros históricos hasta la actualidad, el reclamo de nuestro país se sostiene con fundamentos geográficos, jurídicos y políticos.
La historia ratifica nuestra soberanía sobre las Malvinas. En principio nos vamos a remontar a la etapa colonial del continente americano, a partir de 1492, en plena expansión de las potencias europeas de la época, principalmente el Reino de España, Portugal y posteriormente, el Imperio Británico, el Reino de Francia y los Países Bajos. En su afán por ampliar sus colonias, las coronas de España y Portugal firmaron,en 1494, el tratado de Tordesillas para acordar la división territorial y geopolítica del «nuevo mundo” con el fin de establecer límites mutuos a las zonas de conquista, tanto en el continente americano como en otros territorios que se encontraran en los viajes oceánicos.
En esta división geográfica, las Islas Malvinas conformaron parte del territorio de la Corona Española. Éste es un antecedente fundamental a la hora de analizar uno de los fundamentos iniciales de nuestra soberanía como país, que muchos años después, al lograr la independencia de la Corona, heredaría sus territorios.
Las Malvinas son descubiertas por marinos españoles en 1520 en la expedición de Magallanes, con un posible avistamiento anterior en 1502 por Vespucio. El Reino Unido intentó usar un supuesto descubrimiento británico posterior, pero ya existían en mapas españoles. El primer mapa específico de las islas fue realizado en 1520 por Andrés de San Martín, que era un tripulante de la expedición de Magallanes al servicio de España. El 1º de agosto de 1776, la Corona Española creó el Virreinato del Río de la Plata, consagrando a Buenos Aires como capital virreinal. Dentro del territorio se situaron las Islas Malvinas donde ejercieron treinta y dos gobernadores hasta el año 1810-1811.
El 25 de mayo de 1810 comenzó el camino de la Argentina independiente.
La Primera Junta, a sólo cinco días de la Revolución de Mayo, firmó un decreto aprobando la partida presupuestaria que incluía el pago de sueldos, jornales y gastos de las Islas Malvinas. Tras ese decreto Malvinas pasó a depender administrativa y jurisdiccionalmente de la Junta de Gobierno de Buenos Aires.
Malvinas es parte de nuestra historia, desde nuestros orígenes.
A pocos días de la declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816, San Martín convocó a los hombres detenidos en las Islas Malvinas y Carmen de Patagones a sumarse al Ejército de los Andes. Se dieron así las primeras Comandancias Militares de las Islas Malvinas, primer órgano administrativo a través del cual las Provincias Unidas del Río de la Plata ejercieron su soberanía.
En 1820, el gobierno argentino siguió realizando diversos actos demostrativos de su soberanía sobre las Islas Malvinas, incluyendo la designación de autoridades, la legislación sobre recursos pesqueros y el otorgamiento de concesiones territoriales. A principios de mayo de 1821, el gobierno de Buenos Aires nombró como Comandante de Malvinas al Teniente Coronel de Marina Guillermo Roberto Mason en reemplazo de David Jewett, quien el 6 de noviembre de 1820, al mando de la fragata Heroína había tomado posesión del archipiélago de las Islas Malvinas, realizando el primer izamiento de la bandera argentina. Mason se convirtió en el segundo Comandante dispuesto por las Provincias Unidas para ejercer el cargo. El tercer y último Comandante Militar de las Islas Malvinas fue Pablo Areguatí, designado el 2 de febrero de 1824.
El suceso más importante se dio el 10 de junio de 1829 cuando se creó la Comandancia «Político y Militar de Malvinas» a cargo de Luis Vernet. En su carácter de Comandante Político y Militar de las Islas Malvinas y las Adyacentes al Cabo de Hornos, Luis Vernet debía defender la soberanía e impedir que buques de otras banderas continuaran depredando la fauna marina.
Entre julio y agosto de 1831, en cumplimiento de la Ley de Pesca de Buenos Aires, Luis Vernet apresó a tres goletas de bandera estadounidense que se hallaban faenando lobos marinos en abierta contravención. En septiembre, se tomó la decisión de enviar a la nave “Harriet” a Buenos Aires con toda la documentación de los casos para que sean juzgados. El 7 de noviembre la goleta parte al mando de su capitán y Luis Vernet decidió embarcar para presenciar el juicio.
El 28 de diciembre, en represalia por dicha captura, el buque de guerra norteamericano U.S.S. Lexington arrasó Puerto Luis. Durante el ataque destruyó gran parte de las instalaciones del poblado. Los atacantes devastaron e incendiaron todo lo que fueron encontrando. Quienes pudieron, huyeron hacia el interior, pero muchos argentinos que habitaban las Malvinas fueron apresados. Representada por la gobernación del brigadier general Juan Manuel de Rosas, la Argentina protestó de inmediato ante el gobierno de los Estados Unidos.
Tras el acto de piratería norteamericano de 1831, estando el Comandante Vernet en Buenos Aires, el gobierno de Rosas decidió enviar a Francisco Mestivier el 10 de octubre de 1832 para asumir la comandancia y al mes fue asesinado por amotinados. El teniente coronel de la marina José María Pinedo, de 38 años, un veterano de las guerras, quedaría como gobernador interino.
El 3 de enero de 1833, las Islas Malvinas fueron ilegalmente ocupadas por fuerzas británicas que desalojaron a la población y a las autoridades argentinas por la fuerza, en un acto de usurpación imperial.
Desde la ocupación ilegítima, la República Argentina, no dejó de reclamar y ratificar sus derechos, exponiendo títulos ante organismos internacionales. en principio en base a lo normado por el principio de uti possidetis iuris del Tratado de Tordesillas de 1494, que habla de los territorios herederos por los Estados americanos a partir de su independencia.
Otro aspecto fundamental es la continuidad y la contigüidad, marcando la proximidad geográfica de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y sus espacios marítimos e insulares que pertenecen a la plataforma continental argentina.
El 14 de diciembre de 1960, se dictó la Resolución 1514 de la ONU (“Carta Magna de la Descolonización”), sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, el texto establece dos principios para terminar con la colonización: el de autodeterminación y el de integridad territorial. Con la particularidad que en Malvinas, la población fue implantada luego de expulsar a la población que vivía en la Islas, por lo tanto, el 3 de enero de 1833 se dio un proceso de colonización directo. Por esto, para el caso Malvinas se aplica el principio de integridad territorial.
Ante estas situaciones, el 9 de septiembre de 1964 el Estado Argentino presentó el Alegato Ruda ( con los fundamentos en defensa de nuestra soberanía, por medio del embajador Dr. Jose María Ruda. Esta exposición fue la piedra angular de la resolución 2065, establecida el 16 de diciembre de 1965 donde la ONU reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y la Argentina en torno a las Islas Malvinas y estableció que el caso se encuadraba en una situación colonial que debía ser resuelta entre ambos Estados, teniendo en cuenta el respeto a la integridad territorial y los intereses de los isleños, pero no sus «deseos».
Los británicos, a su vez, utilizan un supuesto “descubrimiento inglés” en el año en 1592, cuando en 1520 ya existía el primer mapa de las islas, realizado por Andrés de San Martín, tripulante de la expedición de Magallanes. Por otro lado utilizan en forma espuria el principio de autodeterminación de los pueblos, tratando de tapar la historia, que termina con población y autoridades británicas trasplantadas a las islas.
En términos locales, en la reforma constitucional de 1994, se estableció la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional que sostiene:
“La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.
La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.
El 26 de agosto de 1833, después de la usurpación británica de las Islas Malvinas, Antonio «El Gaucho» Rivero, junto a un grupo de peones, trabajadores, se rebelaron en defensa de nuestra soberanía y en contra de las condiciones de explotación a las que eran sometidos, La sublevación del Gaucho Rivero duró seis meses y medio, desde el 26 de agosto de 1833 hasta el 18 de marzo de 1834. Recuperando nuestra soberanía, tomaron el control de las Islas Malvinas, izando la bandera argentina, hasta que fueron capturados por tropas británicas. En marzo de 1834, fueron apresados y llevados a Londres. Curiosamente allí, no fueron juzgados ni condenados.Un juez determinó que sean devueltos a Montevideo (Uruguay) porque consideró que los hechos por los que fueron acusados se dieron fuera de los dominios de la corona británica.
El 8 de septiembre de 1964, un argentino, el aviador civil Miguel Fitzgerald, aterrizó con su avión Cessna 185, en nuestras Islas Malvinas izando el pabellón nacional y dejando un sobre con una proclama dirigida “Al representante del gobierno ocupante inglés”, la que pudo ser entregada a un poblador que se acercó tras observar el aterrizaje. La proclama fue leída por el Secretario del Gobernador interino de entonces por la emisora radial de las islas en su horario de apertura vespertina: las cinco y media de la tarde.
El 28 de septiembre de 1966, un grupo de 18 jóvenes desvió un avión de Aerolíneas Argentinas que se dirigía a Río Gallegos y lo hizo aterrizar en nuestras Islas Malvinas. Una vez en allí, los cóndores rebautizaron Puerto Stanley con el nombre de Puerto Rivero -en homenaje al Gaucho Rivero-, izaron siete banderas argentinas y entonaron el Himno Nacional Argentino. Llegaron a estar 36 horas en suelo malvinense.
Las islas Malvinas son un punto geopolítico y geoestratégico de máxima importancia. Por razones como el elevado tráfico comercial, debido al paso bioceánico, la explotación pesquera y de hidrocarburos, y la presencia de otros minerales en el lecho y el subsuelo.
En este esquema, las islas tienen una capacidad fundamental en el control y apoyo a las operaciones comerciales, logísticas y militares del continente americano y el continente blanco. El posicionamiento de Gran Bretaña sobre nuestras Malvinas, es también el camino hacia la Antártida, sobre todo teniendo en cuenta que en 2048 el Tratado Antártico podría, a solicitud de cualquiera de sus partes consultivas, ser objeto de revisión.
Nuestro país tiene frente a nuestras costas, desde 1833 uno de los enclaves coloniales más grandes del mundo, con un grado de militarización por parte de la OTAN que le permite avanzar sobre los recursos marítimos y el territorio continental.
El Atlántico Sur y las islas se ubican como un espacio de gran importancia estratégica: se encuentran situadas a unos 480 kilómetros de la costa de Argentina, pero a más de 12.000 kilómetros del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Tanto los océanos Atlántico, Pacífico e Indico, como los continentes americano, africano y antártico, encuentran una conexión directa desde las islas.
La guerra de Malvinas se extendió del 2 de abril al 14 de junio de 1982, donde 632 héroes dejaron su vida en las islas. La guerra no fue solo contra Gran Bretaña, como describimos anteriormente, nuestros soldados enfrentaron a la OTAN. Malvinas generó para el mundo un faro de lucha contra el colonialismo. Ya es parte constitutiva de la idiosincrasia y ADN de los pueblos que buscan salir de la dependencia colonial.
Las contradicciones, la situación política local y mundial, el proceso de desmalvinización, la guerra fría, el mundo bipolar, unipolar y multipolar, el apoyo de los países no alineados, el plan Cóndor y su alineamiento con los EEUU, la balcanización de los Estados nacionales y las guerras por los recursos naturales, son algunos de los temas a los cuales no escapa la historia de nuestras queridas Islas Malvinas.
Transversalmente, es fundamental poder escuchar, comprender y reivindicar a quienes en 1982 estuvieron en el campo de batalla, defendiendo la soberanía nacional, mucho más allá del gobierno de turno, que también entró en su propio laberinto cuando el mundo occidental, alineado con las dictaduras del plan Cóndor le dió la espalda. Pero el mundo No Alineado, el bloque soviético y países hispanoamericanos pusieron sus fuerzas a disposición.
La soberanía no es un concepto aislado, está atado a la lucha de los pueblos y las naciones para ejercer el poder sobre sus recursos y territorios.
El colonialismo es la acción por la cual un Estado extranjero domina y usufructúa territorios y riquezas de otro Estado. Malvinas es un ejemplo de aquellas prácticas.
Los mecanismos de dominación y pérdida de soberanía se fueron reconvirtiendo hacia políticas monetarias, enmascaradas en supuestas organizaciones multilaterales internacionales, ONGs y por la cultura introducida por los Estados colonialistas.
La causa Malvinas es fundamental para todos aquellos que aspiran a un mundo sin colonialismo, de respeto y vínculo armónico entre los pueblos.
En el año 2022, al cumplirse 40 años de la guerra de Malvinas, desde la mesa de vecinos del Barrio La Perla de Temperley junto a miembros de la sociedad de fomento local, se puso a disposición de la sociedad el proyecto Malvinas en tu barrio. El mismo ya desarrolló 67 murales y 67 charlas en diversos ámbitos de nuestro territorio. El objetivo es generar las condiciones para la recuperación de lo que nos pertenece, por historia, geografía, derecho público internacional y principalmente por la lucha y la entrega de quienes custodian nuestras islas y el Atlántico Sur, a la espera de nuestro regreso.